EDITORIAL: EN LA VIDA PARA TRIUNFAR HAY QUE FORMARSE

Editorial por Marcelo Pérez Medel

En la vida para triunfar hay que formarse. No para sacar un diploma y colgarlo. Para tener herramientas. Para no depender de nadie.

El hábito del desinformado, el hábito de la persona que no está preparada, es el cáncer que nos viene comiendo hace años. Un pueblo que no se forma es un pueblo que acepta cualquier verso.

El ciclo primario en Argentina tiene un programa de estudio muy aburrido. Salís de ahí y te encontrás con otra realidad. Una realidad que no te pregunta si estás listo. Te exige igual.

Y duele decirlo: muchos chicos salen de la primaria sin saber leer. Si no sabés leer, ¿cómo vas a pensar? ¿Cómo vas a elegir? ¿Cómo vas a defenderte?

Los chicos salen descompetitivos para la oferta laboral que tiene la Argentina. Hoy tenés que ser especialista en algo. El «hacemos un poco de todo» ya no alcanza. El mundo pide profesionales, técnicos, gente que sepa hacer.

No han proliferado las escuelas técnicas, que son el futuro de estos chicos. Ahí está la verdadera salida laboral: electricistas, mecánicos, programadores, gasistas. Gente que resuelve. Gente que el país necesita y que no estamos formando.

Entonces uno se pregunta: ¿Qué profesionales vamos a tener en el futuro? Si no cambiamos la base, no tenemos futuro.

Hay que trabajar urgente en los programas educativos de Nación. Actualizarlos, hacerlos prácticos, conectarlos con el trabajo real. Dejar de formar para el pasado.

Mientras tanto, los sindicalistas de Argentina siguen siendo los mismos hace 30 años. ¿Cómo va a cambiar esto? Si los que tienen que renovar al trabajador tampoco se renuevan ellos.

Lo mismo pasa en los partidos políticos. Es donde menos gente capacitada hay. Se premia el «acompañar», se premia la obediencia. Se premia el apellido. La capacidad queda para después.

Y acá viene lo más duro: la lealtad no es una virtud. Si estás formado tenés que ser leal. Leal al conocimiento, leal a la verdad, leal a la gente que te votó. La lealtad ciega es de rebaño. Los pueblos libres necesitan gente que se anime a decir «esto está mal».

La sociedad es la que permite que personas así administren nuestros recursos. Mientras sigamos eligiendo con la emoción y no con la cabeza, vamos a seguir igual.

¿Cómo no vamos a estar mal? Tuvo que venir Torres a endeudarse para que se realicen las obras. Porque antes nadie las hizo. Porque faltó gestión, faltó planificación, faltó gente formada en el lugar correcto.

La corrupción viene de la mano de la ignorancia. La ignorancia te hace vulnerable. Te hace comprar cualquier relato. Pero parte de la sociedad ya los descubrió. Ya se dio cuenta que no se puede vivir de promesas vacías.

La formación nos ayuda a mejorar nuestras relaciones. Con la familia, con el trabajo, con el país. Porque una persona formada no discute por gritar. Discute con argumentos. No vota por simpatía. Vota por convicción.

Estudiar es el único camino para dejar de depender. Y eso, hoy en Argentina, no es una opción. Es una urgencia.

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